Han existido variedad de figuras pertenecientes al Olimpo de los dioses relacionadas con el mundo de la fertilidad. En concreto, la diosa a la que más se le asocia este mundo es Afrodita. Sin embargo, desde Icofer queremos hablaros de otra figura muy importante para el mundo de la fertilidad y la reproducción asistida proveniente de la antigua Mesopotamia: Astarté. 

Representaba el culto a la madre naturaleza, a la vida y a la fertilidad, así como la exaltación del amor y los placeres carnales. La representación de esta diosa es profusa en numerosos objetos ornamentales y votivos (cerámicas, joyas…), lo cual denotaba la gran devoción de las gentes en épocas pasadas, muchos siglos antes de Cristo.

 

La diosa, relacionada con el planeta Venus, fue venerada por los cananeos, los filisteos y los fenicios… y tuvo templos erigidos en su honor, como los de Ashkelon y Bet Shean. Tambián Salomón le erigió uno en Jerusalén, que perduró cuatrocientos años.

 

Con el tiempo Astarté, la diosa de la fertilidad, se tornó en diosa de la guerra y recibía cultos sanguinarios de sus devotos. Después se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león.

Una mitológica historia interesante que nos ayuda a comprender la concepción que se tenía en el pasado acerca de la fertilidad.